Malos vecinos siguen asediándonos y acosando de cualquier forma; ahora nos tiran su excremento

Muchas personas suelen preguntarme a diario, cómo está la cosa en el barrio; por vergüenza ajena, casi siempre contesto, está mejorando.

Trozo de vaquero con materia fecal humana.
Pero la realidad es que mi familia y yo, no encontramos paz aunque evitemos de todas las formas posibles molestar a nuestros malos vecinos, que otrora golpeaban las puertas de casa para pedir ayuda, que nunca les negamos, como buenos cristianos.

Simplemente estamos siendo víctimas de un permanente acoso y asedio, por parte de la familia Paiz, que lamentablemente nos tomó de punto y busca repetidamente llevarnos al terreno de la violencia, provocandonos y haciéndonos padecer todo tipo de injusticias.

A las ya conocidas agresiones físicas, amenazas de daños que fueron concretando, el intento de homicidio hacia mi hijo Jesús y el mío propio; ahora se suma de manera indisimulada la permanente vigilancia de nuestros movimientos, desde la vereda de enfrente, donde simulando estar bajo la sombra de un árbol se la pasan observando todo el tiempo los movimientos de nuestra casa.

Bolsas con trapos inmundos y materia fecal humana sobre nuestro techo, retirado por la policía.
Como no reaccionamos a ese tipo de acoso y asedio, ahora redoblaron la apuesta, hace unos días, en la siesta, nos arrojaron sobre el techo de un depósito en el fondo de casa, una bolsa llena de trapos con sangre y materia fecal humana, papeles de baños y objetos de esa naturaleza.

Tampoco reaccionamos a ese tipo de insultos y agravios, pero no conformes con nuestra reacción volvieron con otra acción similar en la noche de ayer.

Esta mañana vemos otra vez, sobre el techo del depósito un resto de pantalón vaquero, con lo que evidencia ser materia fecal humana.

Por el tipo de suciedad y el significado psicológico que ésta tiene podemos inferir que el odio y la envidia movilizan a éstas personas que aunque me duela, tengo que calificar de infradotadas o incivilizadas. https://pijamasurf.com


Esos asquerosos objetos solo pueden ser arrojados desde dos puntos muy cercanos a la construcción que tiene más de tres metros de alto. 

O vienen desde la casa de Soledad Paiz y Ezequiel "Keko" Bejarano, o de la casa de Karen Paiz y su pareja; ambas casas están ubicadas detrás de la mía. 

Es demasiado obvio que buscan quebrantar nuestra voluntad de arraigo en nuestra casa. Por eso pedimos a la opinión pública y a la justicia que tengan en cuenta el tiempo que hace que venimos padeciendo este tipo de constantes asedios.

Pablo Lugo, barrio San Ramón Sur.
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