El asedio de los pandilleros se cobró una nueva víctima

Esta mañana tomamos contacto con vecinos del asentamiento poblacional denominado "San Ramón Sur", quienes nos advirtieron que una vecina decidió abandonar su casa.

A pedido de familiares de la víctima decidimos cambiar la foto de portada de la nota.
La mujer que vivía sobre calle Entre Ríos, decidió dejar su vivienda donde estaba desde hace unos 50 años, por la permanente molestia que les causaba un grupo de individuos que con el paso del tiempo se fue agrandando cada vez más.

Acosada durante el día y la noche, la pobre señora, decidió salir del lugar de tensión permanente, para alojarse en casa de sus familiares, e intentar recuperar algo de esa tranquilidad que los delincuentes le vienen robando a ella y a muchos otros vecinos honestos del lugar.

Aunque la presencia policial ha ido aumentando en los últimos días, los pandilleros, algunos menores de edad cuyos padres no pueden o no quieren manejarlos, y otros mayores, cuyas vidas están plagadas de vicios, siguen imponiendo su presencia intimidatoria y haciéndose dueños de la calle y de las vidas de los vecinos; que cada vez más se sienten cautivos en sus propias casas.

La vivienda de la vecina en cuestión está ubicada practicamente en el epicentro de las reuniones multitudinarias de los pandilleros, que en poco tiempo pasaron de ser unos 10 a unos 50 aproximadamente, según indican los vecinos.

Ese lugar de reunión de los pandilleros, está ubicado en el puente que une calle Entre Ríos y una cortada sin nombre.

A ese lugar se lo denomina "el puente de la droga"; porque allí se especula, realizan las transacciones y consumo de estupefacientes, además del consumo de alcohol, organizar riñas de gallos y otras yerbas.

Lugar donde los pandilleros se reunen a diario.
Cruzando calle Entre Ríos, está ubicada una vivienda de la chacra de la familia Brommer, donde los individuos aprovechan para esconderse y burlar a la policía durante la noche y pasar también buena parte del día, pensando y maquinando sus próximas fechorías.

Muchos vecinos luego de las 18,00 ya evitan pasar por el lugar a pie, como antes lo hacían habitualmente, dado que los energúmenos rompen las luminarias para estar a refugio de la oscuridad. 

Luego de las 22,00 son pocos los que se aventuran a pasar en moto o automóvil, por temor a que estos inadaptados les hagan algo.

"El puente de la droga", así amanece el lugar donde los pandilleros queman neumáticos para calentarse.
La presión sobre los vecinos es permanente, y lo peor es que ahora no sólo se juntan los pandilleros del barrio, sino que también están arrimándose al punto de encuentro otros personajes de barrios aledaños; esto debido a la gran posibilidad de escape que tienen hacia cualquier punto cardinal, ayudados por la oscuridad, el terreno a campo abierto y la complicidad de algunas familias amigas. 
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